En el partido entre el Atlético Junior y el América de Calí, un jugador se deja caer en el área y el arbitro José Niño señala penalty. Hasta aquí nada nuevo, muchos jugadores engañan al árbitro; ¡pero es que no había nadie a su alrededor! Si un «piscinazo» normal merece una tarjeta amarilla, a este jugador deberían prohibirle jugar un par de partidos. Aunque quizás la vida real se puede trucar como un juego y poner jugadores invisibles que hacen penaltys…

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