La verdad que este invento me da muy mala espina. Se pliega muy bien, pero lo de que no se sienten en ella no me gusta nada.
De todas formas lo mejor de este vídeo no es el invento, sino la musiquilla de despedida, el señor que lo protagoniza, el escenario y, sobre todo, el apoteósico final. Os garantizo que no os cansaréis de verlo.

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